Las principales instituciones y más de 150 personas impulsan la acción local por el clima y la justicia social en el Foro Málaga por el Clima con el IPCC y el Festival Futuros Locales – #MalagaClimaIPCC #FuturosLocales

Las principales instituciones y más de 150 personas impulsan la acción local por el clima y la justicia social en el Foro Málaga por el Clima con el IPCC y el Festival Futuros Locales – #MalagaClimaIPCC #FuturosLocales

March 12, 2020 International events 1

Tras intensas jornadas de exposiciones, debate y networking, el “Foro Málaga por el Clima con el IPCC#MalagaClimaIPCC, que contó con la Profesora Dr. Diana Ürge-Vorsatz del IPCC de Naciones Unidas por vía telemática (el Secretariado de la ONU le recomendó no volar por el Coronavirus), concluyó el sábado con el Festival “Futuros Locales: Economía de la Felicidad” en el Rancho Limón en Cártama. Las entidades organizadoras (Observatorio de Medio Ambiente Urbano -OMAU- del Ayuntamiento de Málaga, Universidad de Málaga -UMA-, La Noria – Diputación de Málaga, Futuros Locales, Asociación Líbero) y colaboradoras (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – Centro de Cooperación del Mediterráneo -IUCN Med-, Aula del Mar, Instituto Español de Oceanografía -IEO-, Málaga Viva, La Ruta del Clima, Ecoherencia), hicieron posible que más de 150 personas de una gran diversidad de sectores fueran partícipes de un importante primer encuentro para compartir conocimiento científico, social y económico, sobre los impactos, causas y soluciones de la crisis climática en la ciudad y provincia de Málaga.

La primera sesión (OMAU) se centró en el ámbito de “ciudad y costa”, contando además de Diana con la participación de Susana Carillo (Primera Teniente de Alcalde), Pedro Marín y Paola Jiménez por parte del OMAU, Andrés Alcántara por la IUCN Med, Jesús Bellido por el Aula del Mar y el Comité Español de la IUCN, Mari Carmen García por el IEO, y Jesús Iglesias, Esther Moreno, Luis Jiménez, Christophe Pouplard, Omar Bongers y Pedro Blasco por Futuros Locales y la Ruta del Clima.

La segunda (UMA) trató sobre “universidad y juventud”, con aportaciones junto a Diana de Patricia Mora (Vicerrectora Adjunta de Smart-Campus), Félix López y Juan Carlos Tójar por parte de la UMA, Léa Millet y Miguel Fernández por Fridays for Future Málaga y el equipo de Futuros Locales.

La tercera  (La Noria – Diputación de Málaga) giró entorno al “territorio e interfaz rural-urbano”, trabajando la crisis climática en el Mediterráneo rural interior con Diana, Natacha Rivas (Vicepresidenta cuarta de la Diputación de Málaga), Enrique Salvo por la UMA, Paola Jiménez por el OMAU y el equipo de Futuros Locales.

La cuarta consistió en una Ruta del Clima por el centro de Málaga para ver en terreno impactos, causas y soluciones a la emergencia climática en clave de acción local colectiva.

Finalmente, el Foro concluyó con el  Festival “Futuros Locales: Economía de la Felicidad” en el Rancho Limón (Cártama) de la Asociación Líbero, en el que se presentó “Futuros Locales”, proyecto hermanado con LocalFutures.org, entidad internacional pionera en las economías locales del bienestar, con el lanzamiento del libro “El Futuro es Local“, entre talleres de cerámica prehistórica y fertilizantes orgánicos, comida ecológica de kilómetro cero y actuaciones de artistas locales.

De forma general, se pudieron extraer las siguientes conclusiones comunes a todas las sesiones: en relación a los impactos de la crisis climática, el Mediterráneo es uno de los puntos calientes a nivel mundial, habiendo sufrido ya un aumento de temperaturas un 20% superior a la media global; con las consecuencias nefastas que podría tener el continuar por la senda del crecimiento económico ilimitado y su correspondiente aumento de emisiones, en términos de largos períodos muy calurosos, frecuentes olas de calor, noches tropicales, sequías, erosión de suelo, desertificación, especies invasoras, subida del nivel del mar y lluvias torrenciales, amplificados por la urbanización desaforada y la litoralización de la población con más de 8 millones de habitantes en la Costa del Sol y del Mar de Alborán.

No obstante, tanto Diana del IPCC como el resto de participantes remarcaron con contundencia que los cambios necesarios aún son posibles, que ese posible futuro negro se puede evitar todavía, si bien la ventana se cierra con rapidez. De hecho, se precisa un cambio de paradigma socio-económico, una transformación cultural profunda, elevando la ambición y la urgencia a la altura del desafío civilizatorio al que nos enfrentamos. Tratando la emergencia climática como tal, del mismo modo que se está haciendo con la ya pandemia global del Coronavirus. Así, se puso de manifiesto la necesidad de un compromiso político efectivo que facilite esa transición, unido a una mejora notable del sistema de gobernanza del común, expandiendo la democracia que debe de ser más directa y participativa, involucrando a comunidades locales y pueblos indígenas, y con el liderazgo de una sociedad civil organizada, activa y movilizada. A este efecto, se recomiendan las asambleas ciudadanas del clima, ya en funcionamiento en Francia y Reino Unido, y mencionadas como prioridad tanto en la declaración de emergencia estatal como en la de Málaga ciudad.

Todos estos cambios son capaces de generar importantes beneficios tanto para la salud humana y de los ecosistemas, como para la equidad en el sentido de la justicia social para con las personas y grupos que menos han causado el problema, y son más vulnerables a impactos y transformaciones. La educación, formal y no formal, constituye una herramienta clave a este fin, desde el fomento del pensamiento crítico y libre para el cambio sistémico, a la mayor y mejor formación en torno a la crisis climática, tanto específica como transversal, a todos los niveles, en particular el universitario. Destacar también el papel de movimientos sociales impulsados por jóvenes como Fridays for Future que contribuyen no sólo a remover la conciencia sobre la injusticia intergeneracional de la crisis climática, sino y sobre todo a canalizar las energías de una juventud que se debate entre la ansiedad por las nubes oscuras de muchos futuribles y la acción directa y liberadora del presente. En palabras de Miguel, uno de sus representantes: “Una mezcla de esperanza por ver tantas posibilidades de cambio y tristeza por todo lo que aún no se hace.”

Bajando al terreno de las vías de acción concretas, existe un gran consenso sobre las bondades de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) o soluciones naturales, como sumideros de carbono (mitigación: reducción de emisiones) y fuentes de confort térmico, acústico y paisajístico, y de bienestar y salud holística (adaptación y resiliencia), siempre desde un enfoque ecosistémico y adaptativo, alineadas con las necesidades de la comunidad y la biodiversidad local. Las SbNs pueden ser verdes o azules (marinas) y, en el caso de Málaga ciudad y costa, comprenden desde un bosque urbano (o más), un anillo verde, devolver nuevos espacios a la naturaleza (desurbanizar las playas, por ejemplo, como propone el Colegio de Geógrafos), renaturalizar ríos y la ciudad en general, reforestar y repoblar cuencas hidrográficas, y en general restaurar ecosistemas degradados con especies autóctonas y adaptadas, como las praderas de Posidonia en la costa (excelentes sumideros) u otras barreras naturales para proteger, especialmente, las playas naturales arenosas, un 50% de las cuales están amenazadas en todo el mundo. Igualmente, a nivel marino, el mantenimiento de los sistemas de observación es fundamental para entender el funcionamiento de nuestros mares, así como para detectar la intensidad y el sentido de los cambios que se están produciendo, y orientar las actuaciones en concordancia. Destacar la labor del incipiente del Clúster de SbN, una alianza público-privada entre entidades de muy diversa índole (UMA, IUCN, PROMALAGA – Ayuntamiento, PYMES, pequeñas organizaciones y profesionales del sector), con la misión de promover, asesorar y participar en la implementación de SbNs en Málaga capital, el litoral andaluz y el Mediterráneo occidental.

Otras medidas importantes en el ámbito urbano, varias reflejadas en el Plan del Clima 2050 de Málaga que el OMAU está impulsando, y en congruencia con la declaración de emergencia climática realizada por el Pleno Municipal el pasado 31 de octubre de 2019 que promulga disminuir las emisiones municipales a un ritmo de 7% anual según requiere la ciencia, incluyen las zonas de bajas emisiones (circulación restringida o prohibida a vehículos contaminantes), obligatorias ya para municipios mayores de 50,000 habitantes, “supermanzanas” (circulación de vehículos sólo por el exterior) y expansión de zonas peatonales, compactar la ciudad y diversificar los usos en el entorno próximo, la rehabilitación energética de edificios enfatizada también por Diana, el control y limitación de las grandes instalaciones e infraestructuras contaminantes como la fábrica de cemento de la Araña, la central térmica de Campanillas, el aeropuerto y el puerto, todas ellas relacionadas con un modelo de ciudad y economía basado en el crecimiento sin límites, la economía lineal y la escala global.

En definitiva, se aboga por evolucionar hacia la ciudad regenerativa de acuerdo con los fundamentos del metabolismo natural y la ecología, cerrando por tanto el ciclo de la economía (economía circular), renovando, regenerando y vinculando sistemas urbanos con ecosistemas naturales. Del mismo modo, dado que la crisis climática no afecta a todas las personas por igual, es menester garantizar una transición justa que genere cohesión social, distribuya el empleo y la riqueza, y erradique la precariedad económica con mecanismos como la renta básica universal. En este sentido, se proponen también políticas fiscales encaminadas a eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles, subir los impuestos ambientales de forma progresiva y proporcional a la renta y contaminación, y apostar marcadamente por la energías renovables distribuidas mediante incentivos claros.

En el mundo rural, para combatir la desertificación, revertir la degradación del suelo, garantizar la seguridad alimentaria, reducir drásticamente las emisiones de la agricultura, silvicultura y uso del uso (1/3 del total global) y adaptarse a los escenarios climáticos posibles, resultan imprescindibles según el IPCC la reforestación, gestión sostenible de los bosques, las dietas basadas en plantas, las prácticas de agroecología y agricultura regenerativa como la diversificación y rotación de cultivos, la simbiosis con el pastoreo, la micro-irrigación y colecta de agua, la eliminación de los residuos alimentarios y agrícolas, y en general el uso apropiado del suelo. Además, los pueblos indígenas y culturas tradicionales albergan un saber vital para la adaptación a un clima cambiante, por ejemplo sobre semillas y variedades endógenas.

Por último, en pro de movilizar a una masa crítica, regenerar el tejido social y construir equidad y soberanía en las comunidades, la acción local colectiva y de visión amplia es el camino. El hilo que conecta las raíces de los problemas y de sus soluciones sistémicas es la economía, su prioridad y su escala. Del lado de los problemas se encuentra la economía globalizada fijada en el crecimiento económico ilimitado. Del lado de las soluciones, las economías locales centradas en el bienestar de comunidades y ecosistemas. En consecuencia, nuestra tarea concierne relocalizar la economía y replantear el progreso, el éxito, el impacto de cada una de nuestras actuaciones a todos los niveles (familias, empresas y organizaciones, gobiernos, sociedades) sobre unos estándares de calidad y dignidad de vida equitativos y dentro de las capacidades biofísicas del territorio. En concreto, en el interfaz urbano-rural, los circuitos cortos y la interacción directa entre productores y consumidores permiten disminuir enormemente las emisiones del comercio global, aportar alimentos frescos de temporada, y por ende salud, y crear vínculos profundos y sentido de pertenencia a un proyecto de vida colectivo. En voz de Futuros Locales: tanto nuestro futuro como nuestra felicidad están en lo local.

Pre-venta del libro “El Futuro es Local” y contribución a su edición mediante la campaña de crowdfunding: http://vkm.is/futurolocal

 

One Response

  1. […] San Sebastian en enero, la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid en enero, o el Foro Málaga por el Clima con el IPCC que co-organizamos en Málaga a principios de marzo. […]

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